La Generación Z destierra el aprendizaje formal

Si nos fijamos con detenimiento en los alumnos que tenemos en nuestras aulas podemos comprobar que tienen características diferenciadoras respecto a los niños y los jóvenes de otras épocas. Sin querer entrar en la denominación Millenial o Z, sí es una realidad que estas primeras generaciones de alumnos 100% digitales han convivido desde su nacimiento en una sociedad en pleno desarrollo tecnológico, en un verdadero cambio de paradigma apalancado en el acceso a Internet y que está produciendo el paso de la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento en pleno S. XXI.

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Hablar de la generación Millenial o Z es hablar de jóvenes con una capacidad de acceso al conocimiento sin parangón en toda la historia de la humanidad. Basada en el conocimiento compartido, las tecnologías actuales facilitan gracias a la conectividad la búsqueda, organización o creación de contenidos rápidamente replicables a todo el mundo. Pero no es menos cierto que asociadas a estas ventajas nos llegan problemáticas vinculadas como el deficit de atención, ya sea por la “reconfiguración” en el manejo de la información que les llega o por el sobre estímulo al que están sometidos en la actualidad y la posible infoxicación que sufren.

“Y es a colación de los inconvenientes sobrevenidos con las TIC como algunas áreas de conocimiento como la neurociencia avanzan en su desarrollo a la búsqueda de respuestas.” 

Nuevo aprendizaje basado en el cerebro

El proyecto Alphalearning o Superaprendizaje nace para dar respuesta a una sencilla pregunta: “¿Realmente las nuevas tecnologías y formatos digitales mejoran y potencian el aprendizaje de contenidos de nuestros alumnos?”.

Focos:

  1. En la vida no hay ningún problema que se resuelva con un único conocimiento, todo en el mundo real está interrelacionado, por lo que la transdiciplinaridad tiene que ser uno de los focos de nuestro proyecto.
  2. Nuestro aprendizaje se basa en el funcionamiento del cerebro, por lo que la enseñanza debería construirse teniendo en cuenta la información sobre cómo aprende el cerebro.
  3. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han irrumpido en nuestras vidas con el mensaje “mejoran lo que ya se hace bien”, y que si nos centramos en educación, el propio hecho de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje es una obligación moral de todos nosotros. A partir de este objetivo hemos diseñado una investigación en la que analizamos si existe algún material que facilite más que otro el aprendizaje de los alumnos en la etapa de Bachillerato en conexión con  la influencia que tienen las emociones en el aprendizaje.

Retos:

  1. Constatar que los nuevos formatos digitales mejoran el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos.
  2.  Evidenciar cómo a pesar de la individualidad de las personas como “seres que aprenden” existen vías facilitadoras del aprendizaje aplicables a una gran mayoría.
  3. Identificar situaciones, entornos y momentos que favorezcan un aprendizaje más profundo, más rápido y más pregnante en el tiempo.
  4. Hacer visible cómo las emociones se convierten en catalizadores del aprendizaje si las vinculamos a los distintos formatos digitales de los contenidos.

 

“Diseñar una experiencia educativa sin comprender el cerebro es como diseñar un guante sin entender la mano” Leslie Hart (1983)